lunes, 18 de mayo de 2009

Capítulo 10, segunda temporada: de alguna manera, algún día.

Ariadna Aritendiana acompañó a Carmen Dorotea, empujando su silla de ruedas, hasta su despacho en el buffet. Una vez allí Carmen Dorotea le pidió que se marchara.

El despacho estaba tal y como lo había dejado hace meses, antes del accidentes, solo que con una capa de polvo. Era como si el tiempo se hubiera parado. Carmen Dorotea había perdido mucho en ese tiempo, muchos clientes, mucho dinero, y estaba llena de ira. Por eso, y aun a riesgo de que alguien entrara en ese momento y la viera, se levantó de su silla de ruedas y llena de rabia comenzó a tirar todo por los suelos, los montones de papeles apilados, las sillas, los muebles archivadores...

Finalmente ella también se derrumbó. Allí en el suelo, abatida, se preguntó que había pasado con aquella Carm,en Dorotea luchadora e incombustible. Quizá también la perdió en el accidente. Y después de muchos tiempo, una lágrima rodó por su ejillá y cayó. Pero no cayó al suelo, sinó sobre una ficha, y concretamente sobre la foto que había en la ficha. Era de uno de los casos antiguos del buffet.

Carmen Dorotea se paró a recogerla, y comprobó atónita quien era quien aparecía en la foto. Una sonrisa se dibujó en sus labios y en ese momento se prometió a si misma que pasaría mucho tiempo hasta que volviera a llorar de nuevo, porque el que aparecía en la foto no era otro que Bruno Donatello.

jueves, 14 de mayo de 2009

Capítulo 24, segúnda temporada: la boda.

Todo estaba preparado para el enlace entre Bruno Donatello y Dianella Francine. El enlace se iba a celebrar en una pequeña iglesia en el centro de Tulancia, pero finalmente fueron tantos los invitados que tuvieron que habilitar la plaza de la iglesia.

Las hermanas Mangurriales habían acudido por primera vez juntas a un evento en Tulancia, y eso era la comidilla del pueblo, casi más que la propia boda.

Dianella Francine estaba nerviosa, probándose el vestido, mientras Florencia Rosalinda y Ariadna Aritendiana la ayudaban.

- No se que me pasa- dijo - tengo un mal presentimiento, creo que algo malo va a ocurrir.

-Siempre estás igual- comento Florencias Rosalinda - llevas demasiado tiempo presionada por las amenazas de Carmen Dorotea, pero no puede hacer nada, sus acusaciones son infundadas.

-Lo se, lo se, pero aún así me queda ese presentimiento.

La iglesia cada vez estaba más llena, las hermanas Mangurriales se sentaron en una de las primeras filas, al lado de Alberto Jonás y de ese primo segundo suyo, Daniello, el arquitecto y experto en inversiones.

El novio estaba en el altar, esperando. Intentaba olvidar los acontecimientos del día previo: había matado a Carmen Dorotea, ahogada en la piscina. por el momento al parecer el cadaver no había sido descubierto, nadie había dado la voz de alrama en el pueblo.

Cuando Luciana Francisca se estaba sentando, algo resbaló de su bolso y cayó al dsuelo. Isabel Miranda se agachó a recogerñlo, y comprobó con sorpresa que se trataba del diamante azul con forma de corazón, el tesoro familiar perdido.

-¡Me engañaste! ¡ME ENGAÑASTE!- dijo Isabel Miranda - ¡durante todo este tiempo me has hecho creer que eras mi amiga y solo querías hacerte con la herencia! ¡Debí haber escuchado a Carmen Dorotea y sus advertencias sobre tí!

-Isabel Miranda, creeme, no lo había visto en mi vida, no se de donde ha salido- contestó Luciana Francisca.

-No me hables, Luciana, no me vuelvas a hablar- y se marchó de la iglesia, por en mitad del pasillo, mientras se cruzaba con Dianella Francine, que justo entraba en ese momento, cuando comenzaba a sonar la marcha nupcial.

Dianella recorrió el pasillo con una sonrisa, y aunque nadie se dió cuenta, era una sonrisa nerviosa. Bruno Doatello también la esperaba con una sonrisa, y aunque nadie se dio cuenta, también era una sonrisa tensa.

Cuando llegó al altar, la boda transcurrió con normalidad, y finalmente todo transcurrió perfecto, y las sonrisas tensas dejaron de serlo. hasta que el cura dijo:

-Si alguien tiene algo que decir, que lo haga ahora o calle para siempre.

En ese momento se abrió de golpe la puerta de la iglesia.

Ana Meritxell se encontranba parada en el umbral de la puerta, jadeando pues claramente había venido corriendo, pero tomó aire y gritó:

-Ya se quien manipuló los frenos del coche de mi hermano-, esta boda no puede seguir adelante.

Y en ese momento Dianella Francine se desmayó en mitad de la iglesia.

domingo, 8 de febrero de 2009

Capítulo 23, segunda temporada: Elisa Antonia

Bruno Donatello no cabía en sí de ira. No podía permitir que Carmen Dorotea arruinara su boda con Diannella. llevaban demasiado tiempo planeando el enlace, y solo de esa manera cumplirían la última voluntad de su bisabuela y heredarían sus tierras. Sin embargo, de alguna m,anera, Carmen Dorotea se había enterado de sus planes y desde ese momento les estaba extorsionando.

Sin dudarlo Bruno Donatello dirigió su Cadillac hacia la cas de Carmen Dorotea, arriesgándose a perder la cita con el sastre que le iba a hacer la última prueba del smokin. Pero esto era más importante.

Carmen Dorotea se encontraba en su jardín, tomándose el sol, con un Cosmopolitan en la mano. En realidad no era un Cosmopolitan, era un combinado de Ariadna Aritendiana que le preparaba al azar, porque no tenía ni idea de lo que era un cosmopolitan cuando se lo pedía. Ese día Carmen Dorotea estaba de buen humor.

-¿Ariadna Aritendiana?- gritó.

Y al poco apareció la muchacha.

-¿Qué deseas?
-Hoy te puedes marchar antes, me ha dado el puntillo- contestó Carmen Dorotea.

Ariadna Aritendiana recogió todas sus cosas a la velocidad de la luz para evitar que cambiara de opinión. Cuando se disponía a salir por al puerta, se encontró con Bruno Donatello, a punto de llamar, y le dejó pasar. Bruno se encontró con Carmen Dorotea, en su silla de ruedas, en ese jardín, al borde de esa piscina y con ese cosmopolitan, y su mente comenzó a maquinar:

-Un pequeño empujón, solo un empujoncito, y morirá ahogada en esa piscina, retorciéndose en su agonía, y todo el mundo pensará que se cayó porque estaba borracha....

Y poco a poco se acercó. En el último instante Carmen Dorotea se dió la vuelta y pero no pudo ver su cara. De pronto se vió sumergida en el agua sin saber muy bien que había pasado, y comenzó a chapotear. Bruno Donatello, asustadó de si mismo, de lo que había hecho, se quedó paralizado. No podía ayudarla, porque su ira sería terrible cuando la sacara. Así que decidió huir.

Carmen Dorotea era incapaz de nadar con su pierna ultraentablillada. Chapoteó sin fin, y cuando estuvo a punto de caer ahogada en el fondo, logróa zafarse de la escayola y salió a la superficie. Alguien, no sabía quien, había intentado matarla y pagaría por ello. Pero en esos momentos Gaernitia se había vuelto demasiado peligrosa: se había forjado muchos enemigos, ya no era un lugar seguro.

Así que entró a la casa, se cambió y pidió un taxi hacia la estación de trenes. Una vez en la estación se dió cuenta de que estaba comenzando una nueva vida. Tenía que empezar de cero. Incluso de cero coma. Sacó un fajo de billetes y se acercó a una anciana que esperaba la cola con su reserva para canjear su billete:

-Abuela- le dijo poniendo vocecilla de tia dura- le doy toda esta pasta a cambió de su reserva.

La anciana puso ojitos, miró el fajo, miró a Carmen Dorotea, miró su reserva y acto seguido se la entregó a Carmen Dorotea, agarró los billetes y huyó en todas diercciones. CArmen Dorotea se acababa de desprender de casi todo su dinero. Eso era parte de su plan.

Cuando llegó a la ventanilla de reservas, la cajera le preguntó su nombre. Aturdida, se dió cuenta de que no había pensado en ese pequeño detalle. Miró la reserva de la anciana que tenía entre sus manos y vió su nombre apuntado. Puso ojitos y contestó a la cajera:

-Elisa Antonia.